Es normal llegar a una consulta preocupado y querer contar todo al mismo tiempo. Para aprovecharla mejor, prepare una explicación corta: qué ocurrió, quiénes participaron, cuándo comenzó el problema y qué necesita resolver ahora.
Una carpeta sencilla puede hacer la diferencia
- Cronología con las fechas más importantes.
- Nombres completos de las personas involucradas.
- Contratos, actos, sentencias, recibos y mensajes.
- Fechas próximas de audiencia o vencimiento.
- Una lista de sus preguntas.
No tiene que decidir de antemano qué documento “sirve”. Lleve lo que esté relacionado y permita que el abogado lo evalúe. Conserve los originales y entregue copias legibles.
Si la consulta es virtual, nombre los archivos de forma clara y envíelos únicamente por los canales confirmados por RDG. El objetivo de la primera conversación es entender el problema y definir los próximos pasos, no abrumarle con palabras técnicas.
¿Este tema se parece a su situación?
Podemos revisar los hechos y documentos con usted para identificar el próximo paso.
Compartimos esta orientación de forma general. Cada caso necesita una evaluación propia y este contenido no crea por sí solo una relación abogado-cliente.